sobre la Inocencia
Se promulga esta imagen para ayudar al consultante a distinguir entre lo que es verdadera intuición fiable, y aquello otro que no lo es. Por lo tanto, es muy útil examinar los pensamientos y las sensaciones que aparecen en estos momentos con respecto al asunto consultado.
Todo ser humano recibió en su origen la naturaleza buena e inocente, para que le oriente en todos sus movimientos, para hacer sencillamente lo correcto. Pensamiento y sensación forman un par estrechamente relacionado, que configura el mundo psíquico. Cuando las percepciones y los presentimientos se corresponden con lo que tiene que ser, la intuición es certera, correcta, inocente. Pero, si se enturbian con segundas intenciones, o si se corre el riesgo de pecar de ingenuidad, ambición, soberbia; entonces uno podría verse enredado en las consecuencias o desgracias provocadas por él mismo, o por otros, al haberse alejado de la Voluntad Divina. Y para evitar este enredarse en lo dañino, el Maestro ayuda a diferenciar bien cada una de estas posibilidades mediante sentencias o consejos vertidos en la imagen y en las líneas, que indican si uno puede fiarse de su intuición o no. Así, con el transcurso del tiempo y de la experiencia, el consultante aprende a valorar su propio nivel de intuición fiable o inocente; o sea, que no daña, que no es nociva.
Quien sigue y ama al Maestro que responde tras I Ching se sentirá protegido con toda certeza, porque tiene a su lado a Alguien capaz de entender las percepciones y los sentimientos, y de armonizarlo todo con la Voluntad Divina (Tao). El Maestro conoce el curso de la Voluntad de Dios y enseña sobre ello. Él puede observar y analizar los movimientos de la mente y del corazón, y no se equivoca cuando señala cuáles son dignos de tenerse en cuenta y cuáles no.
Quien hace lo que es correcto, estará de acuerdo a la Voluntad del Cielo. Los que se opongan a lo correcto (para ellos), tendrán desdicha. ¿De qué les servirá emprender algo (Yu Yu Wang) si el Cielo ya no los protege? Al formarse un movimiento, es imprescindible que se encuentre en armonía con esa Voluntad para que sea aconsejable realizarlo. Es decir, si lo que se presiente, se desea, se piensa, es algo predestinado para uno; entonces todo estará bien y ese movimiento puede realizarse. No hay desorden si se está de acuerdo con el Cielo. Esto da la imagen de la sinceridad, de la inocencia, de la integridad.
Si alguien no es recto…quien actúe en contra del Cielo, o de su propio destino, ¿qué provecho sacará de emprender algo? Lo incorrecto, aunque instintivo, trae desgracia. La Voluntad del Cielo ya no protege. Si todas estas cosas no concuerdan con lo que el Cielo tiene predestinado para el consultante, entonces uno se enreda en el caos psíquico, en lo dañino, en lo imprevisto, en lo inesperado. Por eso se dice: cuando alguien no es recto (pues lo recto es la cualidad de lo Celestial) tiene desgracia y no es propicio emprender cosa alguna.
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